miércoles, 11 de enero de 2017

LA LECTURA NOS ENRIQUECE.

 La importancia de motivar la lectura


La motivación, como su nombre lo indica, es el motivo por el que se hacen las cosas. Constituye por lo tanto el motor de partida de cualquier aprendizaje. Aprender a leer es la clave para lograr el éxito en toda la etapa escolar. Por ese motivo es tan importante que la fase de iniciación a la lectura sea una experiencia positiva y, sobre todo, que despierte la motivación de los niños y niñas por el conocimiento. La asociación del aprendizaje con agrado es un factor central de motivación para que el niño se transforme en un estudiante interesado en aprender, y la mejor forma de que un niño adquiera los conocimientos que requiere: 
es hacerlo sentirse competente y capaz mientras aprende. La familia juega un rol fundamental durante toda esta etapa.

A continuación se entregan algunas sugerencias para despertar en los niños el interés por la lectura
desde una perspectiva positiva:

Seleccionar los temas de interés


Para elegir los textos que se propondrán a los hijos e hijas, es necesario buscar temas que se conecten con sus intereses y su edad. Hay que indagar cuáles son sus temas favoritos y qué cuentos los motivan a conversar. Por ejemplo, es probable que los niños se sientan más estimulados frente una novela de ciencia ficción y las niñas, en tanto, frente a una novela romántica. Dicho aquello, es preferible no caer en conductas estereotipadas al momento de escoger los textos, sino más bien personalizar la elección.
En los libros todas las posibilidades del conocimiento están accesibles. Sólo hace falta encontrar el texto que se vincule con los intereses de cada niño y escoger uno que tenga el grado de dificultad apropiado. Si el texto se adecua al lector es seguro que ese libro atraerá su atención. Una buena manera de orientar a los estudiantes en sus lecturas es conversar con ellos sobre aquellos libros que han leído y que les han fascinado y, a partir de allí, hacer un recorrido por la biblioteca o la computadora en búsqueda del libro apropiado.

Escuchar las opiniones de los niños y niñas
Es necesario escuchar a los niños y adolescentes para que puedan expresar qué y cuándo quieren leer. Esta actitud contribuye a disminuir resistencias frente a la lectura. Es un mecanismo para cambiar los procesos de rechazo, transformándolos en una actitud positiva, además de validar lo que los niños leen espontáneamente. Hay ciertos libros que marcan a una generación con su impacto. Es el caso de Papelucho para los pre adolescentes de los ochenta y los noventa, o Las Crónicas de Narnia para los actuales. Leer y conversar sobre lo que lee la propia generación marca un signo de pertenencia.

Seleccionar tipos de lectura de acuerdo a la edad

Es muy importante que la selección de los libros esté acorde al nivel de la edad. Los adultos a cargo deben hacerse algunas preguntas. ¿Qué sugerimos? ¿Qué invitamos a leer? ¿Qué están leyendo ellos espontáneamente?
Las rimas y las canciones se aconsejan para los más pequeños. Son un excelente aliado para enseñar de una forma lúdica, favorecen el uso del lenguaje y, sobre todo, incrementan la capacidad de memorización. Las canciones y rimas aprendidas en la infancia se conservan en la memoria hasta edades avanzadas y permiten percibir la realidad de forma poética.
Para un adolescente en cambio, el leer una biografía, significará tener un modelo disponible, que lo llevará a pensar en sus acciones, aciertos, emociones, fortalezas, y en los vínculos que establece más adecuado para motivarlos y no al revés. 
Una visita en conjunto a la biblioteca de la escuela o de a municipalidad, puede ser muy orientadora y enriquecedora en este sentido.

Crear un rincón de lectura


Desde la etapa preescolar se recomienda armar para los hijos una pequeña biblioteca que cuente con diversidad de textos. Éstos deben estar ubicados en un lugar fijo, al alcance de la mano del niño para incentivar la autonomía de la lectura. Se sugiere incluir libros de textos con buenas ilustraciones, que desarrollen el sentido estético, que cultiven la fantasía y la imaginación, así como libros de conocimientos, de arte, enciclopedias, diccionarios, CD ROM y, en general, todos aquellos que puedan atraer su atención.


Leer en un ambiente de calidez afectiva


La estabilidad y la confianza en el afecto incondicional de los padres son clave. La familia debe funcionar como un equipo en que todos colaboran en el aprendizaje de los otros. Por ejemplo, se puede comentar el libro que se está leyendo. También, recordar y regalar libros que son importantes para ciertas edades: Las aventuras de los cinco de Enid Blyton en la etapa escolar, y El Principito y Juan Salvador Gaviota en la adolescencia.

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